Subespecialidades:

 

Estrabismo, Neuroftalmología,  Oftalmología Pediátrica, Cataratas y  Terapia visual.

 

Nuestro objetivo es optimizar la agudeza visual y la estereopsis en todas las edades.

Pacientes PRIVADOS y ASEGURADOS

IMQ, SANITAS, LAGUNARO, MAPFRE, ADESLAS, DKV, ASISA, VIVAZ, AEGON, CIGMA .

 


Dudas frecuentes:


En la infancia y adolescencia: Primera década: Es recomendable realizar las revisiones oftalmológicas de rutina en torno a los 3 años de edad en niños asintomáticos y a cualquier edad y lo más temprano posible en todo niño con antecedentes familiares (padres o hermanos) de problemas visuales o ante cualquier sospecha de disfunción visual, detectada por la familia, el colegio y especialmente su médico pediatra. El tratamiento precoz de los errores refractivos o patología oftalmológica asociada (evitará en muchos casos el mal rendimiento escolar y el ojo vago, así como el déficit visual en la edad adulta). Segúnda década: Hay que prestar especialmente atención al desarrollo de miopía (déficit de visión lejana); en el caso de que se presente un déficit de visión se recomienda revisión oftalmológica.
En la edad adulta: Se recomienda hacer revisiones oftalmológicas rutinarias anuales o bianuales a partir de los 40 años, dado que a partir de esta edad hay que controlar la tensión ocular y sobreviene la presbicia (vista cansada). A partir de los 50 años, hay que vigilar especialmente el desarrollo de cataratas (opacidad del cristalino) y la tensión ocular y en edades posteriores a 60 años muy importante realizar fondo de ojo para descartar la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Especialmente los pacientes miopes o diabéticos se recomienda realicen revisiones oftalmológicas anuales con exploración de fondo de ojo. Del mismo modo deberán hacerlo los pacientes con antecedentes familiares de glaucoma o degeneración macular. Si usted presenta estrabismo (ojos desviados o desalineados) o diplopia (visión doble), le recomendamos que acuda a revisión oftalmológica. El estrabismo puede tratarse en la edad adulta, independientemente de que se haya tratado quirúrgicamente en la infancia (incluso cuando se haya intervenido en varias ocasiones).

El estrabismo es una alteración en la alineción de los ojos que tiene una prevalencia de un 5.4% en niños de 0-7 años. La detección precoz y tratamiento del estrabismo en la infancia es especialmente importante, dado que es una causa importante de ojo vago. Por otro lado, en raras ocasiones, la causa del estrabismo puede ser una enfermedad grave ocular, por lo que no debemos demorar la exploración del niño estrábico y siempre es obligado la exploración del fondo de ojo en todo niño que desvía los ojos. No hay que olvidar que existen estrabismos que pasan desapercibidos, bien porque son latentes o de pequeño ángulo; de ahí la importancia de las revisiones oftalmológicas de rutina. En algunas ocasiones el niño adopta una postura compensadora de la cabeza para compensar un estrabismo o un nistagmus (u otras causas como escotomas, ptosis etc) “tortícolis de causa ocular”. En los niños con tortícolis o posturas anómalas de cabeza es conveniente realizar exploración oftalmológica preferente, del mismo modo que los estrabismos o el nistagmus.
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El estrabismo puede tratarse en la edad adulta, independientemente de que se haya tratado quirúrgicamente en la infancia (incluso cuando se haya intervenido en varias ocasiones).

La ambliopía es el llamado “ojo vago”, que consiste en una alteración en el proceso normal de la visión de uno o ambos ojos, causado una visión por debajo de lo esperable para la edad. El ojo vago debe ser tratado en los primeros años de vida, preferentemente es recomendable resolverlo lo antes posible y siempre antes de los 8 años de edad. Debido a la plasticidad cerebral, el tratamiento del ojo vago puede extenderse en algunas ocasiones hasta los 12-14 años. El ojo vago, es muy frecuentemente asintomático, sólo se detectará si se acude a las revisiones oftalmológicas en la infancia. Por ello es muy importante la revisión de los 3-4 años de edad y repetir la exploración al menos cada 2 años durante la primera década en niños sanos.

La causa más frecuente de ojo vago son los defectos refractivos (hipermetropía o astigmatismo) y el estrabismo manifiesto o latente (la incorrecta alineación de los ojos). También puede aparecer la ambliopía por deprivación: esto es, cuando exisie una causa orgánica que afecta al eje visual e impide que recibamos correctamente la información visual (por ejemplo cataratas, párpado caído (ptosis). En tal caso debemos tratar también el problema orgánico de base.

El fracaso escolar es multifactorial, si bien una buena visión va a facilitar el recorrido hacia un buen rendimiento académico. La agudeza visual está en constante desarrollo desde los primeros meses de vida y desde ese momento arranca un proceso de mejoría de la agudeza visual aportando más resolución y nitidez a las imágenes que percibimos día a día. Lo que en los primeros meses percibimos como bultos y colores, a los 6 años debe ser ya por lo menos un 80% de la agudeza visual adulta y a los 8 años debemos estar viendo ya el 100%. Esto es, las imágenes llegan ya con la nitidez, precisión y calidad necesaria tanto en vision lejana como cercana. Esta agudeza visual nos acompañará el resto de la vida hasta que empiecen los problemas de acomodación (presbicia o vista cansada de cerca) en torno a la cuarta década de la vida. Una buena visión, siempre facilitará un mejor rendimiento escolar.Si bien no debemos mezclar conceptos, una cosa es la visón y otro problema distinto son los déficits de aprendizaje (80% dentro del espectro de la dislexia). En dicha situación el problema de lecto-escritura deberá abordarse según la evidencia científica actual siendo igualmente importante la detección precoz por educadores y padres en niños sospechosos (antecedentes familiares de problemas de aprendizaje, antecedente de retraso en la adquisición del habla, aprendizaje de rimas, reconocimiento de letras, y conexiones sonido-símbolo..); estas son algunas pistas para detectar estos problemas en el infantil, y derivarlos precozmente al psicólogo especializado. Los tratamientos apropiados deberán ir orientados a ayudar a decodificar símbolos, entrenar la fluencia verbal y la comprensión etc. En estos niños es importante complementar la exploración con una evaluación visual y auditiva, para descartar posibles problemas de percepción añadidos que les puedan acentuar su ya dificultad de lectoescritura de base. En definitiva y como muestra la bibliografía actual, las teorías de diagnóstico y tratamiento de los movimientos de seguimiento y los movimientos sacádicos (la terapia visual en este contexto) son consideradas actualmente falsas y deben ser desaconsejadas. Estas son las recomendaciones actuales de la Academia Americana de Pediatría, y de la Sociedad Española de Oftalmopediatría.

Si, aunque con menor frecuencia que los adultos los niños pueden tener problemas oftalmológicos desde el nacimiento. Los niños desde el nacimiento pueden tener malformaciones oculares, cataratas, glaucoma, enfermedades de retina, patología del nervio óptico etc. Dentro de las enfermedades de retina destacar la retinopatía de la prematuridad en niños muy prematuros; enfermedades hereditarias de la retina o distrofias de retina y el retinoblastoma (tumor ocular que es letal en ausencia de tratamiento). Ante un niño con mala visión para la edad, o un bebé con mala fijación visual, con la pupila blanca (leucocoria), nistagmus o estrabismo más allá de los 6 meses recomendamos revisión oftalmológica preferente.

El lagrimeo en un bebé asociado a secreción mucosa (lagrimeo + legañas) se asocia en la mayoría de los casos a obstrucción del conducto nasolagrimal. Esta patología afecta aproximadamente a un 3-5% de los recién nacidos y se resuelve en el 90% de los casos en el primer año. Se recomienda ,no obstante, una evaluación oftalmológica al inicio de los síntomas para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías que cursan con lagrimeo (conjuntivitis, queratitis, glaucoma) así como explicar las medidas recomendadas como el correcto masaje nasolagrimal que puede acelerar la resolución de la clínica.

La catarata es la opacidad del cristalino, que es la lente natural del ojo que se encuentra detrás de la pupila y delante del vítreo en la camara posterior del ojo. Si la opacidad es lo suficientemente central, densa y grande interfiere con la visión. De manera natural las personas desarrollan cataratas con la edad, por lo que a partir de la década de los 50-60 años deberemos revisar si tenemos cataratas. El tratamiento de las cataratas es quirúrgico, se sustituye el cristalino opacificado mediante una lente intraocular previamente calculada para optimizar la graduación postquirúrgica.

También es posible tener cataratas desde el nacimiento “cataratas congénitas” o incluso cataratas adquiridas en la infancia (por ejemplo por tratamientos con corticoides) y en caso de afectar a la visión será necesario un diagnóstico y tratamiento precoz para lograr restablecer la visión.

El glaucoma es el daño del nervio óptico que generalmente ocurre cuando la presión del ojo esta elevada y puede resultar en pérdida severa de la visión. El defecto de visión empieza por la periferia, la tensión ocular elevada normalmente no produce ningún síntoma (sólo produce dolor en casos de glaucoma agudo) por lo que pasa desapercibido frecuentemente. El glaucoma es más frecuente en gente de edad, por ello se realiza screening de la tensión ocular en todos los pacientes mayores de 40 años y en todo paciente con antecedentes familiares de glaucoma.

Si, los niños pueden tener glaucoma aunque es poco frecuente (1 de cada 10.000 nacimientos) y es grave. Típicamente los niños con glaucoma tienen signos y síntomas diferentes a los adultos, estos son: lagrimeo excesivo, sensibilidad a la luz y corneas grandes y grisáceas o translúcidas con pérdida de transparencia. Ante la sospecha de glaucoma en un niño deberá acudir al Oftalmólogo pediátrico con urgencia, por el alto riesgo de ceguera si se retrasa el tratamiento.

La degeneración macular asociada a la edad, es una enfermedad que afecta a la mácula, la zona de la retina que nos permite la visión central y de máximo detalle que nos permite tener una buena agudeza visual. La alteración macular condiciona un déficit de agudeza visual más o menos severo según el tipo de DMAE atrófica o neovascular, y según el estadío de la enfermedad. La DMAE es la principal causa de ceguera en mayores de 50 años en países desarrollados. Aunque se estima que el 80% de los pacientes tienen la forma atrófica, la forma neovascular es responsable del 90% de las pérdidas de agudeza visual central relacionadas con DMAE. Los principales factores de riesgo son la edad, la genética y el tabaco es el principal factor modificable, por lo que se recomienda en estos pacientes dejar de fumar. El diagnóstico en estadíos precoces es importante. El tratamiento con inyecciones de anti-VEGF se ha demostrado efectivo en el tratamiento de la DMAE neovascular y representa actualmente la principal línea de tratamiento.

El nistagmus es un temblor o un movimiento de los ojos involuntario. Hay 3 grandes subtipos de nistagmus el congénito motor (el más frecuente y benigno con debut temprano (6 semanas a 3 meses de edad) que puede ser hereditario y la causa es desconocida; el sensorial que aparece secundario a un problema oftalmológico que induce mala visión (cataratas, distrofias de retina, hipoplasia de nervios ópticos, colobomas coriorretinianos etc) y puede aparecer ya en torno a los 3 meses y por último los neurológicos: causados por afectación del sistema nervioso central congénitos o adquiridos (en raras ocasiones la causa puede ser un tumor cerebral). Ante un niño con nistagmus la evaluación oftalmológica preferente es obligada, y muy frecuentemente precisarán evaluación neuropediátrica. El nistagmus adquirido en la edad adulta: es con mayor frecuencia consecuencia de un problema neurológico (esclerosis múltiple, ictus, tumor cerebral, enfermedad neurodegenerativa entre otros) y precisará evaluación conjunta por el neurólogo y el oftalmólogo.

Se estima que afecta en torno a un 0.3% de los niños menores de 6 años presenta una disfución cognitiva visual (Cerebral Visual Impairment-CVI) siendo ciegos el 0.02% en los países desarrollados. Como nos explica la Dra. Inés García Ormaechea (experta en el tema) las principales causas de disfunción cognitiva visual en los niños en nuestro medio son: los grandes prematuros <32 semanas (con leucomalacias periventriculares o sufrimiento de sustancia blanca cerebral); la encefalopatía hipóxica perinatal; infartos que afecten a territorio irrigado por arterias cerebrales medias o posteriores; traumatismos craneoencefálicos; infecciones perinatales; hipoglucemias; cromosomopatías; hidocefalia; tumores cerebrales; asfixias en el primer año de vida y malformaciones cerebrales. Un porcentaje estimable de pacientes pediatricos a los que debemos evaluar su función visual y elaborar un informe para sus rehabilitadores y familias se encuentran en esta situación; son preverbales y presentan un deterioro cognitivo variable (a destacar las secuelas de la prematuridad y la encefalopatía hipóxico isquémica).

Las distrofias de retina son enfermedades genéticas y mayoritariamente hereditarias que causan una degeneración progresiva de la retina. En muchos casos, bien al debut o en el desarrollo degenerativo de la enfermedad desembocan en una baja visión o ceguera legal. Sin embargo existe una gran variabilidad génetica y clínica en estas enfermedades y no siempre una misma mutación causa la misma sintomatología. Deben sospecharse en aquellos niños con mala visión para la edad, nistagmus, antecedentes familiares de personas ciegas en la familia. En estos casos, la exploración oftalmologica básica y asociada a pruebas complementarias ayudará a orientar el diagnóstico clínico y genético.


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